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Santeria

 

 

La tribu yoruba habita en el país de Nigeria, a las orillas del río Níger. Tuvo dominio sobre diversos reinos, de los cuales el más importante fue Benín (Dahomey). Desde el siglo IX los yorubas se organizan en ciudades estado, pero su poder se debilitó en el siglo XVIII por las guerras con tribus vecinas y por la colonización europea.

De este pueblo vienen los esclavos que fueron llevados a Cuba. Con ellos llevaron su religión, cuyos dioses identificaron con los santos cristianos. La santería aparece ya definida en la región occidental de Cuba en el siglo XIX.

 

La santería cree en una fuerza o dios universal del que proviene todo lo creado, llamado Olodumare. La energía de Olodumare es Ashé. Luego están los orishás, que son deidades que gobiernan diversos aspectos del mundo. Los orishás, además, velan para que cada mortal cumpla el destino que tiene marcado desde su nacimiento.

La identificación de los oríshas con los santos más conocidos tiene razones muy simples, que se relacionan con el aspecto o las acciones de los santos:

El orishá es a la vez el santo de cada miembro de la santería. Por eso, cada uno está obligado a rendir culto al santo que corresponde al día de su nacimiento. Ese día el creyente asiste a misa y también a las ceremonias consagradas por la santería al orishá.

La santería tiene una jerarquía sacerdotal. Los máximos sacerdotes son los babalaos, a los que acuden los de menor jerarquía. Todos ellos son santeros o santos, iniciados mediante ritos específicos, el primero de los cuales es un ritual de purificación y la entrega de cinco collares que representan a otros tantos orishás.

Los sacerdotes están autorizados a realizar sacrificios de animales en homenaje a los santos orishás. Estos no son inmortales y viven del ashé (energía) de los sacrificios. Sacrifican palomas, cabras, gallinas y cerdos. La gente acude normalmente a los santeros para pedirles sacrificios que resuelvan problemas domésticos, curen enfermedades o restituyan algún bien perdido. Antes de realizar el sacrificio, el santero invoca al espíritu de los ancestros (eggun) del solicitante. El eggun será el que lleve la ofrenda al orishá.

Mediante los sacrificios, los creyentes permanecen en contacto con el mundo espiritual. Los santeros realizan las ceremonias en sus propias casas, porque la santería carece de templos. El santero forma parte de la vida cotidiana del creyente, se convierte en su intermediario con lo sobrenatural, su consejero y su adivino. La adivinación se hace mediante caracolas. Se utilizan 16 conchas a las que se suma un caracol distinto, una piedra y otros enseres. Los caracoles son arrojados por el sacerdote sobre una estera y cada tirada encierra a la vez un mensaje adivinatorio y un consejo sobre cómo actuar.


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